¿Puede Cataluña seguir el ejemplo de Escocia?


El hecho de que Escocia haya decidido seguir perteneciendo a Gran Bretaña, y por lo tanto, a la Unión Europea, ha dejado tranquilo a todos. Primero a los mercados. Segundo a los mandatarios europeos. Si Escocia se hubiera declinado por el “sí”, hubiera habido una involución y una merma económica de consecuencias incalculables para Escocia y para el propio Reino Unido.

Sin embargo, corren vientos separatistas en Europa; algo que no deja de ser una anacronismo en un planeta globalizado que tiende a unificarse en todos los aspectos.

En España, el Presidente Mariano Rajoy ha respirado, al menos de momento, con la negativa de Escocia a separarse de Gran Bretaña. Sin embargo ha dejado ya una semilla imborrable. ¿Porqué?. Muchos catalanes se preguntarán que, si los escoceses lo han hecho, los catalanes tienen el mismo derecho.

Sin embargo, hay diferencias. Gran Bretaña se unificó en torno a la Corona hace tres siglos. Irlanda, Gales, Escocia e Inglaterra eran países independientes. El caso de España es distinto. España es un Reino creado formalmente en 1492. Además la Constitución española de 1978, en su artículo segundo, deja claro que España es una Nación formada por 17 Comunidades Autónomas y dos ciudades autónomas y que dicho Estado es indisoluble.

Pero también hay otra diferencia. Fue David Cameron, el Primer Ministro británico el que, hace dos años otorgó la posibilidad de dicho referéndum.

En España no. En España, según la Constitución, el plebiscito que pretenden hacer el 9 de Noviembre, es ilegal e inconstitucional. La idea sin embargo de los separatistas catalanes es, una vez que se sepa el resultado y, aunque no sea vinculante exponer al mundo que ellos quieren separarse y que el Estado español no les deja, aunque eso a todas luces no es cierto.

Rajoy tiene una patata caliente muy seria que tendrá que arreglar.

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