México un gran país


Cuando estoy a punto de volver a España, sigo oteando el cielo gris del Distrito Federal. No me canso de ver esta ciudad mágica alfombrada de casas que se confunden y se condensan unas con otras, hasta donde alcanzan a ver mis ojos. Es la magnificencia de una megalópolis que es la de radiografía de un país vigoroso que camina hacia la modernidad a velocidad de crucero.

He querido que pasaran varios días desde que el Presidente Peña dió segundo Informe. Era la primera vez que asistía a un evento de esas características y creo que vale la pena, una reflexión reposada.

Me llamó la atención el desarrollo que ha adquirido el Presidente con los medios audiovisuales. Hablar durante una hora cuarenta minutos con el apunte de dos telepronter, sin equivocarse una sola vez no es tarea fácil. Y lo digo con conocimiento de causa.

Pero además Peña supo incidir en los puntos que más le interesaba como cuando habló con autoridad pero también con mucha generosidad sobre las Fuerzas Armadas de México.

Me gustó la estructura del discurso que nunca pareció monótono a pesar de las casi dos horas en las que parlamentó sobre el estado de la Nación.

Parceló bien cada una de las áreas y desmenuzó los rubros más importantes. No sólo la creación del próximo aeropuerto internacional de la Ciudad de México -la obra estrella- sino también lo que hacia referencia a la economía, seguridad, medio ambiente, trabajo o administración. Y lo hizo como quien lee una interesante novela; con rigor, compartimentando los capítulos y documentando de manera seria cada uno de los apartados que hacen referencia al Estado.

Creo que el Presidente Peña ha crecido como lo hace el país, de joven político local a un Jefe de Estado con visión internacional.

En su reciente visita a Madrid el pasado mes de Junio, el Presidente y la Primera Dama Angelica Rivero, supieron dejar el pabellón muy alto a base de la contundencia en la gestión de Peña y las buenas maneras y el saber hacer de la Primera Dama.

Y crecen y crecen y siguen creciendo como este país, como esta ciudad, como sus colonias, sus paisajes, los Estados de la República en una simbiosis perfecta que hoy hacen de México un gran país.

Termino de escribir este artículo en un café muy cerca de El Universal. Veo el trasiego de gente en las calles, calles llenas de vida, establecimientos llenos y restaurantes abarrotados. Hay vida, hay movimiento, hay ganas de crecer.

Voy a subir a ver al licenciado Healy Ortiz. De su generosidad y amistad ha hecho un credo. Se trata de un credo tan importante como el amor que ambos sentimos por nuestro México.

Previous Putin: el Zar del mundo mundial
Next México, el líder de mi corazón

No Comment

Leave a reply