La primera partida contra el ébola ganada


Las caras de satisfacción se comían las pantallas de las televisiones. Las miradas empapadas en lágrimas que nacían a borbotones, inundaban las casa de los españoles. Y es que la portavoz de la familia salía anunciando que el segundo test, para saber si Teresa Romero seguía teniendo ébola, había resultado negativo. Y es que esta joven gallega había luchado durante 21 días contra la muerte. “Soy joven, quiero vivir” se decía machaconantemente mientras su cuerpo guerreaba contra un virus que fagocitaba todo lo que encontraba a su paso.

Pero unos ángeles, los anticuerpos de dos religiosas que habían contraído esta enfermedad pero la habían vencido, fueron los salvavidas de una joven que se aferró a un hálito imperceptible de existencia y no se soltó.

Teresa Romero estuvo a punto de perder la vida por entregársela a dos misioneros españoles que se infectaron en Liberia por el virus del ébola. Fue su amor al prójimo, su altruismo, su voluntariado lo que hizo que contrajera la enfermedad. Y eso representa un amor eterno. De hecho recientemente le manifestó a un familiar que volvería a ayudar a todos los que estuvieran infectados por el ébola.

Y es que a pesar de los pesares, la batalla contra el ébola parece que se está ganando. Con todo y una administración ineficaz como la que ha demostrado el Gobierno de Mariano Rajoy.

Varias personas han sido dadas de alta. Eran pacientes susceptibles de haber sido contagiadas como las peluqueras que atendieron a Teresa cuando ésta no sospechaba que había contraído la enfermedad. También una enfermera, compañera de la ya antigua enferma de este mal mortal.

Dicho esto ahora viene la parte de la depuración de las responsabilidades. ¿Por qué la Ministra de Sanidad Ana Mato no interrumpió sus vacaciones en Julio cuando repatriaron el primer infectado por ébola?¿Qué sabían realmente los profesionales sobre los protocolos para hacer frente a una enfermedad de estas características?¿Por qué tardó tanto tiempo en salir el Gobierno a explicar a la población como tenía que actuar ante un mal desconocido?¿Por qué desde el principio infundieron serenidad?¿Por qué no hubo una coordinación entre la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y el Ministerio?.

Fue un error tras otro, cayendo, cayendo y volviendo a caer. Y se trataba de un tema muy serio. De hecho, los mismos epidemiólogos hablan de la posibilidad de una pandemia.

De momento la primera batalla contra el ébola está ganada. Habrá que ver si se vence la guerra.

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